Mamá se ha ido a tender la ropa al jardín y le encomienda a tu hermano mayor la ardua tarea de vigilarte hasta que vuelva.
Para tu hermano no eres más que un bulto llorón y caprichoso; así que te abandona a tu suerte.
Nadie se ha dado cuenta de que te has hecho popó en el pañal y quieres que tu culito huela a flores y esté limpio y reluciente.